
Cuando unos se encuentra con un gigante, uno espera que ese acontecimiento sea memorable, ya por lo extraño o particular del mismo; y ahí estaba aquel hombre hablando al revés sin que una sola palabra se le entendiese mientras el monstruoso humanoide se sostenía petrificado, mirando hacia la nada. Solo puedo imaginarlos parados uno frente al otro como si todo fuese normal, charlando con total lógica, uno despreocupado, uno atento al vacío de sus pensamientos; rodeados por una nada incolora. A diferencia de lo uno se puede imaginar este gigante no era grotesco, solo grande, no era ni bárbaro ni peludo, asemejo su apariencia a la de un humano de extremidades prolongadas, seco, de un color que no puedo describir ni imaginar, su rostro no existe. Un ave arriba a la escena y se posa sobre la cabeza del personaje(el cual no es el gigante) y comienza, primero, a balbucear y luego a recitar de memoria pero con un tono irónico la constitución de Cuba; el cielo aparece. Todo lo que era nada y vacío se llena de estrellas, aquello que no tenía arriba ni abajo comienza a caer, satélites, aviones, humo, ruido llenan el espacio en el que no podría ni existir una hoja de papel, ellos siguen quietos pero el viento los sacude hacia lo que podríamos llamar ahora arriba;miles de kilometros antes de llegar a algún suelo; que cuando llegan pasan y atraviesan, perforan, cortan, desaparece cualquier obstrucción de cualquier átomo que genere una colisión y un estallido de los cuerpos. El gigante nace por debajo del mar, el otro personaje se queda descasando en una nube, y el pájaro aprende lecciones de tango en un restoran en el centro mientras disfruta de un café y una torta de chocolate helada.
Esta muy bien escrito esto che, atrapa y estimula la imaginacion